Tema 1 Negociación del tema y objetivos

Tras una primera delimitación del tema del proceso, se inicia el contacto con el tejido asociativo existente en la zona para que participen en la formulación de la propuesta. Para su localización podemos utilizar medios de comunicación locales, acudir a estructuras ya existentes tipo coordinadoras, redes de entidades sociales, plataformas, etc., y captar información a través de los técnicos municipales, servicios de información, Consejos de participación, etc. A partir de estos primeros contactos vamos iniciando la relación con el resto de agentes relevantes.

Un diseño participativo debe surgir desde las voces y sensibilidades de los agentes sociales (instituciones y tejido asociativo que tengan relación con el tema). Al menos de los principales agentes al inicio, y con la clara vocación de abrirse a escuchar a todos, para que todos puedan sumarse al proyecto si así lo desean.

Quizá nos encontremos con que las demandas recogidas son o demasiado concretas o demasiado generales. En este sentido el Grupo Motor (ver más adelante) debe hacer el esfuerzo de unir los “dolores”, las necesidades más sentidas, con las problemáticas integrales existentes (empleo, medio ambiente, participación ciudadana, derechos humanos, etc.) para así ir estableciendo puentes entre ambos niveles. ¿Cómo llegar de las demandas y necesidades más sentidas a las problemáticas integrales que afectan a todas las personas?

En este proceso aprovecharemos para ir indagando sobre hechos históricos (mejor recientes) que hayan tenido lugar en la zona donde investigamos, que fueran sentidos por la mayoría de la población y que movilizaran a gran parte de ésta (generando consensos, conflictos, etc.). Estos, que llamaremos desde ahora Analizadores Históricos, nos darán la pauta para conocer cuáles son los elementos de motivación, interés y movilización de la población.

Por ejemplo, contra la Guerra de Irak se produjeron grandes movilizaciones de muchos miles de personas, pero luego eso no se tradujo en organizaciones de ese mismo contenido. Otro ejemplo similar, pero de ámbito más local, podría ser la celebración de una gran fiesta intercultural en un barrio, que tuviera continuidad en nuevas formas de organización social. Estos son hechos que pueden provocar los análisis (por eso los llamamos analizadores), pues son conocidos y la gente los ha comentado en su vida cotidiana, son un referente práctico para mostrar las posiciones que cada cual adopta. Ambos casos pueden provocar, por ejemplo, la pregunta: ¿por qué la gente no se organiza para…? O ¿por qué sí? Para conocer estos analizadores se puede hacer un taller.

LÍNEA DEL TIEMPO

Una buena herramienta puede ser hacer una Línea del Tiempo, sobre la cual la gente reunida va dibujando o escribiendo en un papel continuo, por ejemplo, los acontecimientos que creen más destacables de los últimos años. Entre un grupo de personas que inician un proceso es una forma de que vayamos ayudando a reconstruir como han visto los precedentes del tema a debate. Se puede hacer por años o por meses, o por aquellos grandes acontecimientos que marcaron el tema que nos hayamos propuesto. Se pueden poner, por ejemplo, bajo la línea del desarrollo histórico aquellos aspectos que se consideren más objetivos y medibles, y encima de la línea los que se puedan considerar más de opinión, o con distintas versiones.

Hay muchas formas de hacer una Línea del Tiempo, y la innovación es algo que ayudará a que el colectivo se sienta más protagonista. Por eso no se trata de hacerla perfecta según un manual, sino más bien tal como la gente vaya proponiendo. Seguro que la inventiva o iniciativas de dibujo de unas personas estimula a otras. Es importante que se recojan todas las versiones y que no se entre en disputas sobre si esto fue así o de tal otra forma. Vale la pena poner algunas de las afirmaciones entre interrogantes, a la espera de poder saber mejor cómo fue. Tal vez sea uno de los motivos para preguntar a la población, que desde ese momento pasa a ser nuestro punto de referencia, con más autoridad que los reunidos en esa ocasión.

En el caso de la imagen, por ejemplo, se han colocado los aspectos positivos sobre la línea y los negativos bajo ella. Además, se han señalado con un círculo rojo tres momentos cuyos analizadores dividen a las y los participantes, pues mientras que para unas personas es positivo, para otras no (posteriormente, podrá servir para reflexionar sobre ello).

La Línea del Tiempo se puede dejar abierta para que se pueda ir completando más adelante, o con más datos o informaciones que no se conocían en la primera sesión. Esto puede ser muy útil al principio porque sobre el pasado, y en especial sobre algunos analizadores históricos (acontecimientos que han marcado la vida social), la gente tiene una opinión formada, que siempre es un punto de partida. No se trata de la “verdad objetiva” con pretensiones de exactitud, sino de las verdades que se hayan ido construyendo hasta el momento, y sobre las cuales hay un cierto consenso, o bien disputas que conviene saber desde el principio.

MATRIZ DE PREGUNTAS Y PRIMERAS IDEAS

Otra buena forma de avanzar en la elaboración de un proyecto, al principio, es intentar volcar (primero de forma individual y luego grupal –con el equipo motor, por ejemplo-) todo aquello que ya sabemos o intuimos sobre nuestro caso, y las primeras ideas sobre cómo armar el proceso. Aquí proponemos unas tablas y unas preguntas que podrían servir en esta tarea, aunque lo importante es que se adapten en cada caso a las necesidades concretas.

Territorio y medio-ambiente Población Actividad económica y recursos financieros Política y organización social Historia e identidad
¿Qué sabemos? (problemáticas, buenas prácticas, etc.)
¿Qué no sabemos?
¿Qué intuimos? (hipótesis)
¿Qué prevemos? (tendencias)