Tema 2 Devoluciones creativas

Normalmente, en las etapas finales del diagnóstico nos solemos preguntar ¿Y ahora qué hacemos con toda esta información?

En las sesiones de devolución nos planteamos cubrir varios objetivos muy importantes dentro del proceso participativo:

  • Que la gente vea que no nos quedamos con la información como si fuera nuestra. La información la ha producido la gente y es suya, y tiene derecho a saber qué se hace con ella. Esto además suele crear un buen clima de colaboración porque no es tan habitual que se hagan transparentes estos procesos.
  • Verificar que en la selección de posturas y frases no se olvidan posiciones que pueden ser importantes. Que las personas presentes puedan aportar validez de lo que se muestra o complementar si hay errores, o ampliar el auto-diagnóstico si fuera necesario.
  • Facilitar un ambiente de profundización y de creatividad a partir de las primeras cosas dichas. ¿Por qué dijimos lo que dijimos? De forma que en estas sesiones se aporten las razones más profundas que no suelen estar en las conversaciones habituales, pero que se facilitan con este tipo de devoluciones de creatividad social.
  • Si se hacen grupos pequeños para profundizar (y luego un plenario) se pueden mezclar personas de distintos orígenes y culturas para construir una interpretación colectiva y creativa, no entrando a juzgar quién dijo cada cosa, sino a ver cuáles son las razones que sustentan las distintas opiniones. De esta forma se contribuye a crear un buen ambiente y acercar las posiciones entre distintos sectores de un proceso.

Jornadas y Auto-diagnóstico

La reunión más amplia para la devolución de las frases recogidas del trabajo de escucha podemos plantearla, por ejemplo, en forma de jornadas, donde estarían presentes:

  • El Grupo Motor y la Comisión de Seguimiento.
  • Las Instituciones y/o Entidades Promotoras o colaboradoras.
  • Las Organizaciones Sociales con presencia en el territorio.
  • Ciudadanos y ciudadanas, que hayamos entrevistado u otros que libremente quieran asistir.

Si hay tiempo suficiente puede invitarse a Expertos (conferenciantes)

Ya sea en unas jornadas o en varios talleres sucesivos, este tipo de encuentros debería tener tres momentos:

Resumen de lo que ha sido la experiencia (objetivos, proceso, fases y desarrollo…). Breve presentación, a cargo del Grupo Motor, en la que podemos apoyarnos en materiales audiovisuales obtenidos en la fase de trabajo de campo (videos, diapositivas, mapas, paneles y gráficos…)

Síntesis del análisis que podemos entregar como documento base de trabajo en las jornadas o taller. Se puede haber enviado antes por correo o distribuir como un folleto, y de esta manera la explicación de esta parte entraría en el resumen anterior, ganando tiempo.En total, no debemos dedicarle a este primer momento más de media hora.

Discusión y corrección del auto-diagnóstico en grupos pequeños o mesas de trabajo: se divide al auditorio en grupos de trabajo para debatir sobre las frases textuales que hemos seleccionado en el análisis, en forma de “juegos de frases” (como hemos visto anteriormente) sobre cada asunto de importancia. Cada grupo presenta sus posiciones y sus dudas a través de un portavoz.

También podemos trabajar con un “árbol de problemas”, por ejemplo, o con un “flujograma” como veremos a continuación.

Plenario donde cada grupo pequeño o mesa de trabajo presenta sus análisis y prioridades. Conviene hacer algún dispositivo o herramienta gráfica visible para toda la gente, donde se vayan resumiendo y sumando las aportaciones (coincidentes o divergentes).

Constatados los puntos de acuerdo, cabe plantear un plan de trabajo para avanzar en la planificación (PAIS) que constituye la siguiente fase.

El Árbol de Problemas nos sirve para identificar los síntomas que dan cuenta de un problema, y para relacionar éstos con el análisis de sus causas inmediatas y sus causas profundas. Las posturas a debatir para colocar en el árbol se pueden traer de las frases ya recogidas en el trabajo de campo anterior, y se pueden completar también con las aportaciones de quienes acudan a sesiones de trabajo en grupos y al plenario.

Para poder desarrollar esta técnica podemos hacer pequeños grupos y ayudarnos con la representación de un árbol. Cada grupo intentará identificar un problema central (en torno al tema del proceso) y a partir del mismo ver cuáles son los síntomas que hacen visible tal problema en la comunidad, y posteriormente las causas más inmediatas y las causas más profundas del mismo.

En este ejemplo de árbol de problemas, vemos cómo el problema central definido es el desencuentro entre vecinos/as e inmigrantes, que se hace visible (frutas del árbol) en el uso de espacios públicos, la aparición de guetos, el ruido y la suciedad, las quejas y actitudes de rechazo, etc. Las causas inmediatas, que aparecen en las ramas, son el choque cultural, el desconocimiento, la desinformación, la necesidad de relación, etc. Las causas profundas, se grafican como las raíces del problema y podrían ser desigualdades entre países, la falta de políticas adecuadas, de reconocimiento de los derechos y deberes de los inmigrantes, etc.

También podemos añadir quiénes serían las instituciones, grupos, sectores, alianzas, que podrían implicarse en la resolución de tales cuestiones. Lo importante es que cada grupo de trabajo pueda discutir ordenadamente para que pueda devolver al plenario de las Jornadas o taller de devolución análisis claros sobre los que priorizar. Se puede utilizar también como un resumen gráfico posterior al flujograma, sobre todo cuando éste se muestra muy complejo.

Otra técnica posible es el flujograma, que busca identificar las relaciones de causa-efecto, ya sea partiendo de las frases seleccionadas o formulando directamente los elementos que los participantes consideran que están influyendo en un tema central que también habrá que identificar.

Es una técnica apropiada para los talleres de devolución, porque con ella es posible llegar a priorizar tres o cuatro temas por donde se puede empezar a trabajar y también se identifican a los actores responsables de buscar estrategias y las soluciones a los mismos.

Consiste en elaborar colectivamente un gráfico en el que se visualicen las relaciones de causa-efecto entre los diversos elementos relacionados con el tema objeto de debate, para establecer los “nudos críticos”, los principales factores por donde habría que empezar a resolver.

 

El procedimiento es el siguiente:

Se entrega a cada participante entre dos a cuatro fichas o post-it (según el nº de participantes en el taller) para que escriban las cuestiones que crean pertinentes respecto al tema que se está abordando. Se advierte que no se trata tanto de aportar soluciones o propuestas sino de enunciar los factores relacionados con el tema. En las frases deberá figurar también de quién depende mejorar la situación que se cita.

Los participantes contarán con un asistente que ayudará a escribir a quien tenga dificultad para ello, no aportando sugerencias ni entrando en debates. En definitiva será mero transcriptor de lo que se diga.

Se recogen estas tarjetas o papeles con las frases de forma que se respete el anonimato. Se leen en alto y se agrupan por sus similitudes a juicio de la mayoría.

Siempre que sea posible, se resume cada agrupación de fichas por dos o tres palabras que condensen lo principal. Estas se colocan en una pizarra, papelógrafo o papel continuo de forma que sean bien visibles.

 

Se pide a las y los participantes que busquen las posibles relaciones de causa y efecto entre todas ellas. Para ello se utilizarán flechas que unan entre sí los distintos textos como causa o efectos.

La persona que modere deberá cuidar que se vayan estableciendo relaciones a partir de cada uno de los conceptos escritos. Procurará que intervengan todas las personas del grupo haciendo alguna propuesta o participando en el debate. Por lo que el grupo no debe superar los 10 o 12 componentes.

Una vez establecidas las relaciones más consensuadas, se hace el recuento del número de flechas de entrada (consecuencias) y del número de flechas de salida (causas) que tiene cada tema. Los que tengan más flechas de entrada y salida serán considerados los “nudos críticos”.

Asimismo, se verá qué aspectos y qué nudos pueden ser abordados por el grupo, sobre cuales se puede influir, y aquellos que están fuera del alcance del grupo.

Estos temas o posiciones se pueden colocar en un cuadro donde en la columna de la izquierda se marquen unas filas con los principales responsables que pueden resolver estas cuestiones (desde nosotros/as mismos/as hasta los más alejados donde es más difícil influir). Las demás columnas se pueden inicialmente dejar en blanco, o poner en ellas los principales aspectos que influyen en el proceso, o bien ordenarlas desde las causas más estructurales a las más coyunturales).

 

Ejemplo de Flujograma realizado sobre papelógrafo

Otra forma de realizarlo es partiendo de las frases seleccionadas de las entrevistas, talleres, etc. de la fase de trabajo de campo. Y también se puede realizar de manera simplificada sin hacer ninguna matriz. Basta con colocar los post-it con los problemas o factores que las y los participantes consideran que están influyendo o determinando el problema estudiado, en una pizarra o papelógrafo sin un orden preestablecido, agrupándolos de modo homogéneo (frases que vienen a decir algo muy parecido) y enmarcándolos en un círculo. A partir de aquí, se establecerían las relaciones como se ha explicado.

Ejemplo de Flujograma con expresión de las entradas y salidas de los nudos críticos
Ejemplo de Flujograma sin matriz

La descripción relacional acabaría aquí, pero posteriormente, en una parte propositiva, se debería: a) proponer medidas sobre los factores que se controlan, b) formular propuestas para que sea efectiva la influencia que, según la matriz, se tiene sobre los nudos descritos, y c) indagar sobre posibles acciones con las que lograr que aquello que está fuera del alcance se convierta, a medio o corto, plazo, en controlable, o, al menos, dentro del radio de influencia.