Tema 3 Actores del proceso de participación comunitaria y trabajo en red

Al inicio de este módulo se comentaban ya lo que para M. Marchioni son los agentes del proceso comunitario, a saber, población, instituciones y recursos.

En los procesos participativos, cada uno de estos actores asume un rol distinto que suele venir dado por su condición y por sus intereses y demandas. Como técnicos/as, una de nuestras funciones consiste en intentar asegurar unas máximas condiciones de igualdad y legitimidad, por lo que todos los actores han de cambiar sus actitudes hacia los demás.

¿Qué tipo de relaciones existen y qué tipo de relaciones es importante promover?

  • Relaciones de las entidades sociales con la base social: la falta de autonomía, de recursos, de formación, de métodos,… ha hecho de muchas asociaciones dependientes de la Administración, fundamentalmente para mantener sus estructuras asociativas, conllevando en muchos casos la desvinculación de la base social, creando dinámicas internas endogámicas, poco democráticas y poco flexibles y permeables. Resulta necesario un cambio de actitud y de orientación en las asociaciones, adoptando metodologías que devuelvan a las asociaciones su papel mediador y catalizador de las demandas de la base social y fortalezcan la construcción de redes sociales.
  • Relaciones interasociativas: el tejido asociativo requiere de una articulación en red cooperativa (puntual o permanente), que solo es posible mediante el encuentro, el diálogo y la comunicación desde la vocación de lo público y de proyecto común que nos une. Solo así se gana en fuerza, posición y legitimidad sin perder en autonomía.
  • Relaciones entre el gobierno local y las entidades sociales: las entidades sociales son mediadoras naturales entre el gobierno local y la base social, por lo que no hay mejor manera de implementar y legitimar las políticas públicas que incorporar el rol mediador de las organizaciones sociales implicadas en el territorio. Es necesario construir desde las Administraciones públicas una cultura de la cooperación y de la promoción del tejido social.
  • Relaciones entre el gobierno local y los ciudadanos: para el desarrollo de la democracia participativa no valen ni los administrados/as, ni los consumidores/as, ni los clientes/as, ni los usuarios/as. Son necesarios ciudadanos y ciudadanas activas y corresponsables con su ciudad, con entorno local, con sus organizaciones y colectivos. Organizaciones sociales, líderes naturales, personal técnico, etc. pueden ser mediadores pero no han de desplazar o excluir el papel del individuo ni aglutinar las formas de participación directa. Por eso resulta fundamental el reconocimiento del actor principal, la persona y la población (no organizada) y asegurar estrategias diversas desde el enfoque de las metodologías participativas.
  • Relaciones interadministrativas: si nos movemos en modelo gerencial dividido en diferentes departamentos, resulta fundamental la coordinación y la comunicación interna de las distintas administraciones o áreas para asegurar cierta calidad en el proceso de construcción común con el exterior.

La participación que promovamos ha de ser un proceso que vincule no sólo a la ciudadanía (personas individuales y colectivos organizados como asociaciones u otros) que reside en el barrio, sino a un conjunto de actores que configuran y producen la pluralidad del bienestar: ciudadanía no residente en el barrio, profesionales, políticos, empresarios, otras ONG´s, voluntariado.

Es deseable la inclusión, no ya de grupos representativos de intereses, sino de individuos que, a título personal, y quizá también desencantados de la representatividad de los grupos y asociaciones, son “altavoces” del sentir de una comunidad, de sus intereses, sus demandas, sus necesidades y la forma de satisfacerlas. No nos interesa tanto su representatividad como la significatividad de su discurso.

Este enfoque pone de relieve la necesidad de llevar a cabo procesos de formación/motivación para la ciudadanía democrática a todos los niveles, de la que una educación para la participación será una parte central. A participar se aprende participando, y aquí las organizaciones sociales jugamos un importante papel.

Al hablar de las relaciones entre los diferentes agentes del proceso comunitario aparece otro de los elementos fundamentales de los procesos de participación en el ámbito comunitario, el trabajo en red.

El término se repite a menudo, pero no siempre bajo un mismo significado. El trabajo en red es una cuestión de técnica, pero también de actitudes, basada en los siguientes principios: horizontalidad, complementariedad, autonomía, pertenencia participativa, compromiso, objetivos comunes, comunicación y construcción colectiva del conocimiento, simplicidad y flexibilidad organizativa, cierto liderazgo y evaluación y aprendizaje permanente.

Gracias al trabajo en red, las organizaciones de la sociedad civil pueden multiplicar sus recursos, incrementar su influencia social, abordar proyectos de mayor alcance desde nuevas perspectivas y enriquecerse o aprender del trabajo de otros/as.

¿Cómo se puede llevar a la práctica el trabajo en red?:

  • Con otras formas de participación social, asociaciones y movimientos sociales: a través de plataformas, foros, campañas, redes ciudadanas… Más allá de los objetivos particulares de cada tipo de organización social, existe la necesidad y el compromiso de encontrar un lugar y una misión común en la que aprender a compartir experiencias y recursos, establecer relaciones basadas en la cooperación y no en la competitividad, mantener una comunicación fluida y permanente y hacer próximas las problemáticas y realidades interrelacionadas.
  • Con los Organismos Públicos: desde la independencia del Tercer Sector y la coordinación y complementariedad de ambos agentes. Los organismos públicos pueden encontrar en las asociaciones y organizaciones aportaciones claves para el desarrollo de las políticas públicas en tanto que éstas son una expresión de la participación ciudadana. En ese sentido su labor ha de ir encaminada a apoyar el desarrollo de las mismas sin invadir su espacio propio y promocionar en la sociedad una cultura de solidaridad y participación.
  • Con Empresas: mediante colaboraciones puntuales o permanentes siempre y cuando la actividad de la empresa no lesione principios éticos fundamentales ni entre en conflicto con la misión de la entidad de acción social. Las organizaciones pueden jugar un papel muy importante a la hora de facilitar la responsabilidad social corporativa dentro de las empresas y en sus trabajadores.
  • Con el ámbito educativo: promoviendo y educando en todos aquellos valores asociados con la solidaridad, la participación y la acción social a través de acciones de sensibilización y formación desde los primeros ciclos hasta la universidad.
  • Con Medios de Comunicación Social: trabajando estrechamente para transmitir mensajes que no sean discriminatorios ni catastrofistas, ni devaluadores del compromiso del voluntariado. Como agentes de sensibilización los mass media pueden contribuir a promover la toma de conciencia sobre las realidades sociales y medioambientales existentes así como promover la corresponsabilidad.