Tema 4.2 Niveles de participación

Las personas conocen las intenciones del proyecto. Saben quién tomó las decisiones sobre su participación y por qué, pero no se dejan más opciones al cuestionamiento o al análisis de la misma. Puede que incluso después se propongan como voluntarios en algunas tareas.

El proyecto es formulado y dirigido desde fuera, pero las personas comprenden las intenciones del mismo y sus opiniones se tienen en cuenta.

Aunque se consolida el derecho a la información, a la consulta y a la propuesta, no hay un proceso de construcción crítica propia, sino que la persona ha sido más bien entrenada o aleccionada para asumir una orientación sin poder implicarse en su gestión.

Los agentes externos diseñan la acción, pero la comparten con la población para que ésta pueda enriquecerla y aporte algunas ideas. Son acciones “compartidas”.

La participación se produce en un plano de reciprocidad y corresponsabilidad entre la Administración y las entidades sociales y grupos informales que se incorporan a las actividades, servicios o equipamientos de proximidad. O entre las entidades sociales, técnicos y beneficiarios de los proyectos. La gestión si es compartida precisa de dinámicas de consenso y de cierta capacidad técnica por parte de los grupos que participan de la gestión, lo que implica un aprendizaje de las mismas.

Es el nivel más alto de participación donde la acción que se gesta en la propia población o colectivo es ejecutada por ellos mismos, es decir, participan tanto en el análisis, el diseño y la implementación de la acción y la evaluación de la misma siendo los protagonistas. Cuenten o no con la experiencia y los saberes de los agentes externos (técnicos, administración...) la actividad no es iniciada o mantenida por estos últimos (aunque se podría contar con su asesoramiento o consulta cuando los participantes les requieran).