Tema 4 El Desarrollo Comunitario y la IAP

Al hablar de participación en el ámbito comunitario es casi inevitable hablar sobre desarrollo comunitario, ya que la participación de las personas y organizaciones en ese ámbito tienen como objetivo la mejora de la vida de esas personas y de la comunidad en su conjunto. Ese desarrollo no puede hacerse sin el proceso de participación y organización de la comunidad

El Desarrollo Comunitario es uno de los tres métodos básicos o métodos primarios del Trabajo Social, individual, grupal y comunitario, pero es también un campo de prácticas que abarca las diversas instituciones y servicios concentrados en las necesidades globales de una comunidad.

El término de Organización de la Comunidad es utilizado indistintamente con Desarrollo Comunitario o con Trabajo Social Comunitario.

El Desarrollo Comunitario es una técnica de acción social, que puede contar con la intervención de agentes especializados. A menudo, se dirige a aquellas comunidades en situación de vulnerabilidad sociocultural o económica, o de insuficiente utilización de los recursos disponibles.

El objetivo principal del Desarrollo Comunitario es la consecución del bienestar social, es decir, la mejora de la calidad de vida de la población o comunidad objeto de la intervención. Para ello, exige la participación voluntaria, consciente y responsable de los individuos en la resolución de sus propios problemas.

El desarrollo comunitario parte de la premisa de que toda persona es experta, es decir, tiene experiencia en los problemas de su comunidad y, a priori, tiene mucho que aportar en la percepción de los problemas y sus soluciones, es decir, se rompe la jerarquía entre expertos/as y población.

Sin embargo, hay que recordar que el proceso no se improvisa. Quienes lo impulsan han de tener previstas distintas estrategias y metodologías con cada uno de los grupos de actores que participan y los posicionamientos de éstos.

El Desarrollo Comunitario se ha servido a menudo de las metodologías participativas (MP) y de la Investigación Acción Participativa (IAP).

La Investigación Acción Participativa (IAP), es un proceso de investigación social construido a partir de bases participativas.

Se sirve de las MP como forma de trabajar participativamente, orientada a tratar los significados compartidos y las prácticas sociales. El uso de las MP no tiene sentido plantearse sin un objetivo claro, necesitamos saber antes qué queremos y hacia dónde vamos. A partir de ahí, las MP nos aportan un camino participativo para plantear propuestas orientadas a mejorar la situación inicial de la que se parte.

La idea central de la IAP es que la resolución y transformación de las realidades sociales pasa en gran medida por la implicación de los actores afectados, es la que centraliza que acciones como la reflexión colectiva, el debate sobre el contexto que marca la problemática, la priorización de la problemáticas existentes, la organización y definición de unas actividades como alternativas de solución, entre otras, se deban procesar mediante espacios de encuentro colectivos. Sólo esa interacción de los actores es la que puede permitir la transformación de situaciones en la medida que las decisiones que se tomen en su interior se traduzcan directamente en acciones sociales y públicas.

Existen dos momentos o fases claves en todo proceso participativo: el diagnóstico y la elaboración de propuestas.

En la fase de diagnóstico se trata es de “conocer” la realidad sobre la que se quiere trabajar. La elaboración de propuestas está orientada al diseño de un plan de acción que nos permita “transformar” esa realidad de la que partimos.

Con este tipo de procesos no sólo nos proponemos “conocer” sino al mismo tiempo “transformar” la realidad, lo que condiciona desde el inicio la lógica que rige las metodologías a utilizar.

El diagnóstico se concibe como paso previo a la programación y posterior ejecución del Plan de Acción. Vemos cómo el momento del diagnóstico queda planteado exclusivamente al servicio de la elaboración de propuestas, y sólo cobra sentido en los procesos participativos como paso previo y necesario al PAI.

Es en el vínculo de ambas fases donde las MP encuentran su lógica: se diagnostica de forma colectiva expresamente para definir y emprender unas acciones que, también, se asumirán de forma colectiva.

La lógica de esta secuencia se deriva del sentido y la finalidad de los procesos participativos: para definir qué acciones emprenderemos para transformar una realidad (PAI) primero debemos estar de acuerdo en cuál es la situación de la que partimos y conocer los elementos del contexto.

Entre estos dos bloques centrales, el Diagnóstico y el Plan de Acción, ubicamos la Devolución como momento de ensamble entre uno y otro. La devolución nos permite hacer converger en un espacio público los distintos discursos y posicionamientos de los actores vinculados a la problemática que estamos abordando, de tal manera que ese diagnóstico se elabore a partir de la mayor pluralidad y diversidad posible de voces. La devolución indica devolver a la población la información y las conclusiones que se han obtenido como resultado del proceso de diagnóstico y que eso permita a la gente comprender mejor la realidad y en base a ello, realizar propuestas para el Plan de Acción.

Al dinamizar procesos de participación comunitaria podemos servirnos de herramientas y enfoques de la IAP, incluso si no vamos a realizar un proceso completo de IAP como tal. Es muy importante hacer partícipe a la población con la que trabajamos de construir colectivamente el análisis de la realidad que les afecta así como generar desde ellos/as mismos/as propuesta de mejora.