Tema 3 El papel de las metodologías en el trabajo con grupos

La forma de hacer las cosas es muy importante. Para motivar la participación y los procesos grupales no solamente son importantes los contenidos, lo que hacemos, sino que hay que tener muy en cuenta la forma en la que lo hacemos. Es por ello que la facilitación de procesos grupales de participación exige que se preste mucha atención a los métodos que se usarán, así como a los principios que los sustentan.

Existen algunos principios clave a considerar a la hora de sustentar la elección de las metodologías de trabajo y de orientar el trabajo técnico. Es importante que antes de enfrentar el trabajo de facilitación grupal y de concretar las metodologías que usaremos, se piense y se consense en equipo los principios metodológicos que orientarán la práctica. A continuación se muestran algunos principios generales que pueden guiar la práctica:

  • Garantizar el acceso igualitario a la información: es importante que todos los y las participantes hayan tenido un fácil acceso a ésta y que manejen la misma información. Esto permitirá poder decidir en igualdad de condiciones. Para ello es posible que haya que recurrir a diferentes herramientas: tablón de anuncios, punto informativo en el grupo, llamadas etc.
  • Cuidar y velar por una buena comunicación interna: los canales de comunicación y traspaso de información deben ser fluidos y bien conocidos por todos y todas. Es conveniente clarificar al trabajar en grupo cuales van a ser estos canales para que todas las personas los conozcan. Así mismo hay que entrenar en el grupo la escucha activa y la capacidad para expresar opinión.
  • Generar un clima de confianza y seguridad: generar un clima de confianza y seguridad grupal, que facilite la participación sin miedo a opinar, a ser diferente etc.
  • Diálogo igualitario: es la base de todo proceso participativo y democrático. Implica expresar la propia opinión y escuchar activamente la de los otros/as para obtener nuevas ideas, ponernos de acuerdo, pensar alternativas, resolver conflictos etc. Es importante que todas las personas estén en el mismo plano de poder y jerarquía en el dialogo, contribuyendo a generar en el grupo relaciones horizontales basadas en la igualdad, contribuyendo a la rotación de roles y tareas etc.
  • Promover procesos igualitarios de toma de decisiones: cuidar que todos/as tomen parte en la toma de decisiones para que sea lo más democrática posible y que las minorías no se sientan excluidas.
  • Igualdad en la diversidad: promover siempre el principio de igualdad de todas las personas participantes respetando así mismo la diversidad dentro del grupo.

 

Una vez escogidos los principios, hay que aterrizar los mismos en herramientas y metodologías concretas. Como se ha dicho, las herramientas que se ponen en marcha en el proceso grupal tienen una gran importancia, ya que a través de ellas se incorporarán esas prácticas como valores y principios dentro del grupo y se tenderán a trasladar fuera del mismo.

Una metodología es el conjunto de pasos para llegar a un resultado concreto. Las Metodologías Participativas -MP- son “una metodología que facilita que las personas compartan el conocimiento que tienen sobre el mundo, con el objetivo de reflexionar sobre posibles alternativas a los problemas que de forma conjunta se hayan identificado previamente”.

Las MP buscan fomentar en las personas las diferentes formas de adquirir conocimiento -intuitivo y relacional- y que de esta forma se pueda tener una visión amplia de la realidad. Una metodología participativa promueve el sentido de comunidad y hace que ésta se perciba como competente. Su intención es contar con las personas como fuente de información y como fuente de reflexión de los problemas, implicándolas en la resolución de los mismos, e intentan ofrecer herramientas adecuadas para que los individuos puedan pensar alternativas a partir del diagnóstico.

La práctica de este tipo de metodologías y formas de interacción fomenta y genera otro tipo de relaciones basadas en la corresponsabilidad, la cooperación, la igualdad y la horizontalidad, y por tanto, fomentan así mismo otra idea de sociedad, que pone en el centro a la persona y que genera proyectos que surgen de las necesidades y los deseos de las propias comunidades.

La Investigación Acción Participativa (IAP) y la educación popular ofrecen una buena batería de técnicas para llevar a cabo diagnósticos de manera participativa. Ambas disciplinas cuentan con elementos que otorgan el protagonismo a las personas participantes y apuestan por un aprendizaje significativo a través de la experiencia y trasformación de la realidad.

En ambos, con frecuencia se recurre a talleres participativos donde el grupo va construyendo y sistematizando ese conocimiento de la realidad a través de algunas técnicas que son facilitadas por algún dinamizador/a.

METODOLOGÍAS TRADICIONALES METODOLOGÍAS PARTICIPATIVAS
La gente está “alienada”, no sabe, no ve
Se hacen emerger los significados compartidos a partir de los cuales las prácticas sociales tienen lugar
Se parte de una relación de saber-poder desigual. Desde mi lugar de saber-poder desvalorizo el saber del otro/a
Se propician relaciones de poder horizontales. El otro/a me aporta desde su lugar y su visión
El conocimiento está en manos de expertos/as
El conocimiento se construye a partir de lo que aportan los expertos/as temáticos y los expertos/as vivenciales
Se conciencia a los otros/as
Se construye con los otros/as
Se habla en nombre de otros/as, se piensa por otros/as
Se habla desde uno/a
Se generan proyectos en función de lo que se cree que los otros/as necesitan
Se construye un proyecto común
El cambio descansa únicamente en el conocimiento adquirido por los y las especialistas
El cambio descansa en las relaciones
Se convoca a participar en “nuestro proyecto”
Se participa en la definición de un problema, en la elaboración y gestión del proyecto